¿ES EL PLAGIO UNA ACTIVAD EXCLUSIVA DE LOS DOCUMENTOS ESOLARES?
Miguel Guadalupe Hernández Olivares (Compañero 1)
Ma. Norma Arroyo López (compañera 2)
El Plagio se ha proliferado en todos los ámbitos, tanto en el científico, periodístico, laboral y escolar. Hugo Sandoval Zamora en su artículo publicado en el Universal hace referencia de la facilidad con la que de manera involuntaria los pequeños estudiantes hacen plagio desde su educación primaria:
“María[N1] escribe con firmeza en su libreta, pues como le urge irse a jugar, se afana por terminar su tarea. Sólo le falta un párrafo para acabar el trabajo que su profesora le pidió sobre la historia de la Revolución mexicana. Agitando las piernas con impaciencia, lee en voz alta y luego copia el texto de la monografía comprada en una papelería cercana.
Sobre la muerte de Emiliano Zapata, concluye: ". fue acribillado a balazos por Guajardo y sus cientos de soldados". La niña, que cursa el cuarto grado de primaria en la ciudad de México, grita de pasada frente a su madre un fuerte "¡ya terminé!" y enciende de inmediato el Xbox que recibió como regalo de cumpleaños. Esta vez, piensa superar el nivel dos de su juego favorito: Final Fantasy.
María no lo sabe, pero a sus diez años de edad acaba de cometer un plagio estudiantil. Nadie le ha dicho que debe citar la fuente de su tarea, y tampoco sabe que una transcripción literal debe ir entre comillas. La monografía que utilizó es, a su vez, un ejemplo de plagio que no cita fuentes ni tiene autor, e incluso está impresa con notorias faltas de ortografía.
La historia de María ejemplifica muy bien el inicio de una actividad socialmente tolerada en nuestro país: el plagio estudiantil. El problema se acrecienta a medida que los estudiantes tienen acceso a computadoras conectadas a internet. Primero son monografías de papel, posteriormente trabajos escolares que se descargan y con suma facilidad se imprimen desde internet.
Sitios que fomentan la copia
Aunque el plagio es tan antiguo como la humanidad misma, el desarrollo del ciberespacio permite nuevas formas, más sencillas y eficientes, de copiar las ideas de otros. El problema es particularmente agudo entre los estudiantes, que recurren cada vez más a internet para presentar como propios los trabajos elaborados por terceros.
El plagiario puede actuar en el momento de hacer exámenes, elaborar trabajos escritos, escribir tesis o presentar ponencias orales. Su trabajo es facilitado por una deficiente ética personal, así como por la facilidad de ejecutar los comandos de copiar y pegar desde cualquier PC conectada a la red.
El problema se complica, pues se encuentran en internet diversos sitios web diseñados para que los alumnos busquen y descarguen trabajos escolares. En el peor de los casos, cuando los estudiantes localizan el material que más se parece a la tarea asignada, lo imprimen o copian con su nombre, sin mayor trámite.
Existen diversos sitios especializados en "trabajos para la escuela" que ponen al alcance de los estudiantes miles de contenidos escolares acerca de las temáticas más variadas.
¿Qué tan grave es el problema? Aunque existen pocos estudios al respecto, un especialista en el tema, Mario Núñez Molina, menciona que "tres de cada cuatro estudiantes de escuela superior reportaron haber plagiado".
Cabe mencionar que no todo plagio es intencionado. En ocasiones, el no saber cómo citar correctamente una fuente, o desarrollar ideas a partir de otros olvidando proporcionar el crédito debido, constituyen actos no deliberados.
Las razones aludidas por los estudiantes para plagiar son diversas, pero tienen que ver con una supuesta falta de tiempo, indiferencia de los padres y profesores, aceptación del plagio como una actividad socialmente no condenable, falta de habilidad para escribir o investigar y desconocimiento de las más elementales normas de ética.
Educación y legislación
"El alumno que plagia no aprende a formarse como buscador de conocimientos, sino como mero copiador que busca, quizás, eludir la carga de trabajo", menciona Beatriz Casa, académica investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
La profesora universitaria, autora de diversos estudios acerca de los problemas sociales de la tecnología, asegura que "los jóvenes de hoy son los niños de ayer a los que no se les enseñó a buscar adecuadamente el conocimiento; a los que se les toleró la copia textual... Es básicamente un problema educativo gravísimo, donde los niños trabajan con base en monografías en hogares poco estimulantes, además, para la lectura".
Por su parte, Víctor Montes de Oca, gerente de Servicios Profesionales de SafeNet (www.safenet-inc.com), mencionó que el problema del plagio estudiantil, si bien no puede evitarse al 100%, puede ser controlado mediante un adecuado marco legal y regulatorio, que brinde certidumbre a los autores legítimos.
Cada vez un mayor número de programas especializados son capaces de detectar el plagio académico en las escuelas. Tal es el caso de soluciones como Turnitin (turnitin.com/static/home.html) o Copycatch (www.copycatchgold.com), empleadas principalmente en universidades y colegios de países desarrollados, donde el plagio suele ser castigado con dureza.
En español, ya existen algunas herramientas gratuitas en línea como Educared antiplagio (www.educared.net/mespana_intercampus/home_49_658_esp_1__.html), cada vez más empleadas por los profesores con el propósito de detectar copias fraudulentas en los trabajos de sus alumnos[N2] .
Desafortunadamente esta práctica antiética, no es exclusiva de la vida escolar como algunos podrían pensar ya que algunos estudiosos del tema han realizado investigaciones sobre este tema en la vida científica y periodística encontrando los siguientes resultados: El siguiente artículo fue extraido de pag web del buscador Altavista, http://web.upla.cl/revistafaro/04_tesis/03_plagio.htm
en el cual los autores Gabriel Araya Rocha [1]Felipe Salazar del SolarVania Sepúlveda Guzmán exponen una investigación realizada a periodistas:
“Desde el punto de vista de la utilización de Internet como herramienta de extracción de información, de acuerdo con los datos analizados de los resultados de las respuestas de los profesionales a la encuesta, se plantea que el uso de Internet está masificado entre los periodistas, siendo utilizado diariamente y validado por ellos como una forma más de reporteo. También, se estableció que, entre las rutinas de reporteo por Internet, los sitios visitados tienen que ver con el área periodística que cubren en el medio en que trabajan. Además, los periodistas utilizan Internet para corroborar informaciones y datos conocidos con antelación o para complementar la redacción de sus productos informativos con nuevos antecedentes. Asimismo, la utilización de Internet puede servir para encontrar nuevas ideas para la agenda periodística que se realiza en las reuniones de pauta llevadas a cabo en los medios de comunicación. La información consultada al reportear en Internet, incluye datos estadísticos y productos periodísticos, tales como reportajes, crónicas, entrevistas, críticas especializadas, columnas de opinión, etc.; nutriéndose del trabajo de otros periodistas, para realizar sus propios productos informativos.
Desde el punto de vista de la ética deontológica en las prácticas periodísticas, la falta ética que fundamentó nuestra investigación es la relacionada con la atribución de la autoría de documentos ajenos utilizados durante el proceso de generación de productos informativos propios. Es decir, la comisión de plagio.
En sus respuestas al instrumento, la mayor parte de los periodistas de la muestra –específicamente, un 92,5%– respondieron negativamente en la pregunta Nº 5 del segundo cuestionario, que trataba sobre la copia íntegra de informaciones sin atribución explícita de la fuente.
Sin embargo, en la pregunta de control, que corresponde a la Nº 11 del segundo cuestionario, todos respondieron que no utilizaban contenidos de Internet copiándolos sin citar la fuente y sin atribuirse como propia la información extraída.
Por otro lado, de acuerdo con los datos extraídos de la respuesta Nº 1 del Cuestionario II, sólo un 34% afirmó citar las informaciones extraídas de Internet, de lo que se deduce que parte importante de los periodistas que conforman la muestra se contradice, ya que en la pregunta Nº 11 del mismo cuestionario todos respondieron que no utilizaban contenidos de Internet sin citar la fuente de origen de la información. Ello nos lleva a pensar que hay una generalizada falta de rigor profesional con respecto a la citación de fuentes desde donde se extrae información.
Empero, era necesario verificar la veracidad de las respuestas de los periodistas encuestados, a través del análisis comparativo entre los contenidos de los productos informativos impresos firmados por los profesionales y las informaciones existentes en Internet. De acuerdo con esto, se constató empíricamente que determinados sujetos de la muestra –específicamente un 10%– sí cometía plagio.
Al cotejar las respuestas de los periodistas que conforman ese 10% que plagió, descubrimos que la totalidad de ellos respondió negativamente en las preguntas Nº 5 y Nº 11, relacionadas con el plagio. Es decir, mintieron al manifestar explícitamente nunca haber cometido plagio durante el ejercicio profesional.
De estos datos se puede inferir que la mayoría de los periodistas que conforman la muestra –90%– se guía por los principios éticos de la profesión en relación a la correcta utilización de las informaciones extraídas desde Internet, no obstante, existe una considerable minoría de profesionales que no sólo elude las correctas prácticas éticas de la profesión, sino que también mintió en lo que respecta a la entrega de los datos que se utilizaron en esta investigación.
Por si fuera poco, todos los periodistas que fueron descubiertos cometiendo plagio a través del análisis comparativo de productos informativos señalaron, en sus respuestas del cuestionario, que el plagio es una falta grave a la ética profesional que nunca debe cometerse. Esto significa que no asumen su comportamiento éticamente censurable, lo que se ve reafirmado en las respuestas a la pregunta de desarrollo, donde utilizaron palabras y frases con gran carga semántica para referirse al plagio, tales como: “engaño”, “robo”, “apropiación”, “falta de competencia profesional” y “falta de sinceridad para con uno mismo y con los lectores”.
De esta manera, la hipótesis se comprueba sólo parcialmente, ya que, si bien el 10% de los periodistas investigados comete plagio, existe un 90% que se rige por normas deontológicas acorde con lo que se espera de un profesional de las comunicaciones.
Por cierto, consideramos importante que los medios de comunicación pongan mayor atención en las prácticas periodísticas de los profesionales, porque existe una responsabilidad compartida por parte de quienes supervisan a los periodistas, lo que se ve acentuado si existe una carencia de énfasis al momento de imponer las directrices propias del medio en relación con la ética profesional. Además, es necesario que esa responsabilidad también llegue a las oficinas de las distintas agrupaciones de periodistas, de modo que se profundicen las medidas de control ético, denuncia y castigo de esta actividad por parte de los diversos actores que participan de la industria periodística.
Asimismo, se hace imperioso contar con herramientas legales que permitan imponer una sanción efectiva a quienes cometen actos de plagio y otras tantas faltas a la ética profesional, dado que nuestro país no cuenta con una legislación adecuada al respecto. El periodismo, en particular, requiere normativas que estén de acuerdo con sus particulares exigencias, que muchas veces no son cubiertas por la amplitud de la legislación actual.
Tampoco podemos dejar de lado lo que ocurre en el campo académico. Es pertinente profundizar las enseñanzas éticas en las aulas de las escuelas de periodismo y asegurarse de que los alumnos toman real conciencia de las materias que se tratan, evitando una perpetuación de prácticas ilícitas éticamente, que pueden ser aprendidas durante el transcurso de la formación profesional.
Es importante siempre tener en cuenta que el uso de las nuevas tecnologías de información y los requerimientos de inmediatez de nuestra profesión no deben hacernos perder de vista los horizontes éticos en las prácticas periodísticas en el ejercicio de la profesión, que ha sido constantemente menoscabada puesta en tela de juicio por parte de la opinión pública.
Y dentro de la comunidad científica también se da el plagio, Juan Ramón escribió un artículo en el cual manifiesta que grandes científicos han sido acusados de cometer plagio en sus investigaciones:
En el comentario que hacía E. Marris en la misma revista Nature destacaba los siguientes datos entre los resultados contenidos en el cuadro anterior:
más de un tercio de los científicos estadounidenses encuestados reconocía haber tenido en los tres últimos años al menos una de las malas conductas investigadoras de las recogidas como ítems en la encuesta;
de los más de tres mil investigadores, menos de un 1% reconocían haber caído en falsificación de datos y un 1,4% en plagio;
más del 15% reconocían haber cambiado el protocolo experimental o los resultados obtenidos por presión de quien subvencionaba su investigación;
más del 12% aceptaban haber hecho la vista gorda al mal comportamiento (falsificación de datos, por ejemplo) de otros.
La comunidad científica está compuesta por personas que pertenecen a una sociedad donde los valores éticos no son los más apreciados: pensemos en los fraudes fiscales, los “pelotazos” financieros, los “favores” políticos, el dopaje en el deporte, el “saltarse” el semáforo en rojo, y un largo etcétera. En la comunidad científica se dan situaciones que pueden empujar al investigador a una conducta no ética como, por ejemplo, la presión de la compañía privada que subvenciona sus trabajos y que le exige resultados que le favorezcan, la necesidad de publicar para justificar su carrera académica y optar a nuevas subvenciones y ascender en su puesto de trabajo. En cualquier caso, son causas explicables, pero nunca justificables.
En su “Anatomía del fraude científico”, Judson (2006) hace un extenso recorrido por la historia de la ciencia relatando algunas anomalías de mayor o menor importancia (en algunos casos eran “pecadillos veniales”) cometidos por científicos de renombre universal como pueden ser Isaac Newton, Gregor Mendel, Charles Darwin, Louis Pasteur, Robert Millikan, Ernst Haeckel, Cyril Burt o el caso del Hombre de Piltdown.
En el caso de Isaac Newton, su biógrafo R. Westfall (1980) dice que “tras proponer la correlación exacta como criterio de las verdad, trató por todos los medios de presentar una correlación exacta, sin preocuparse de alcanzarla de un modo correcto”. En lugar de ir de la observación a la tesis, siguió el camino inverso; empezó por lo que estaba persuadido de que debía ser la verdad que habían de corroborar los datos experimentales. Como señala Judson, se sabe que ajustó sus cálculos relativos a la velocidad del sonido, la precesión de los equinoccios y la órbita de la luna.
A Gregor Johann Mendel le han acusado algunos autores de haber amañado sus resultados experimentales porque, al aplicar las pruebas estadísticas de c2 (“ji o chi cuadrado”),era tan alto el ajuste de las distribuciones de los valores observados y los valores esperados que sus resultados experimentales resultaban “demasiado buenos para ser ciertos”. Como profesor de Genética que soy, he defendido siempre la integridad científica de Mendel (véase Lacadena, 1988, 1999) con múltiples argumentos, empezando porque cuando él hizo sus experimentos de hibridación en plantas en 1866 todavía Pearson (1898) no había desarrollado el método estadístico de c2 y mal podía Mendel manipular sus datos para lograr un mejor ajuste de una prueba estadística que él desconocía puesto que no se había inventado aún. Además, cuando Mendel publicó posteriormente en 1870 sus estudios de hibridación con plantas del género Hieracium, dijo que sus datos contradecían los resultados obtenidos en sus experimentos previos de hibridación con guisantes, demostrando que si hubiera tenido una intención de cometer un fraude científico no tiraría piedras contra su propio tejado. La aparente contradicción se explica porque los hieracios no tienen reproducción sexual normal y, evidentemente, no pueden cumplir las leyes descubiertas con los guisantes al no formar sus gametos de acuerdo con los principios mendelianos.
A título personal, puedo mencionar aquí que en cierta ocasión envié para publicar en una prestigiosa revista científica un artículo en el que se comparaba un modelo matemático teórico con los datos experimentales observados al microscopio en el laboratorio sobre cierto comportamiento de los cromosomas y, ante la enorme aproximación de los valores observados y los valores teóricos esperados, un revisor anónimo de la revista rechazó la publicación de mi artículo porque no se creía la veracidad de los resultados; en otras palabras, “demasiado bueno para ser cierto”. Aunque respondo de la exactitud de la investigación que había realizado y por eso me pareció injusto el tratamiento recibido, me sentí orgulloso de ser tratado como mi maestro intelectual Gregor Johann Mendel.
Datos de la lectura:
Autor: Hugo Sandoval Zamora
http://www.eluniversal.com.mx/finanzas/57509.html
Lunes 30 de abril de 2007
Objetivos:
· Explorar la naturaleza del plagio en línea.
· Evitar el plagio en los estudiantes, propiciando la escritura de sus propios textos.
· Identificar cuando los estudiantes realicen plagio.
Referencia:
Hugo Sandoval Zamora. (2007) El Universal. Plagio estudiantil en Internet? Lunes 30 de abril de 2007
Reflexión:
Al buscar en el internet información relacionada a la ética y el plagio de textos, encontré muchísima información, por lo que utilicé “la Ética y el Plagio estudiantil” entrecomillando las palabras clave y utilizando el buscador Google y de esta manera aparecieron páginas que trataban solo de este tema. Seleccionando así “El Plagio estudiantil en Internet”?
En relación al criterio de selección de esta página, se tomó en cuenta que lo que el autor manifiesta es verídico, ya que como docentes hemos dejado tarea a nuestros alumnos y hemos visto que sólo copian y pegan y eso es lo que imprimen y entregan como tarea. Además, se cree que esta información es real porque salió publicada en un periódico de difusión nacional, por lo tanto, sus datos son objetivos, veraces y confiables, de acuerdo con las características que nos presenta Monereo (2005), además suficiente para cumplir con la demanda inicial…
[N1]Se requiere hacer una introducción del tema antes de abordarlo
[N2]Creo conveniente profundizar más en el tema para hacer una referencia y comparación de otros ámbitos donde se realiza el plagio, es por ello que agrego los siguientes articulos
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